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Proyecto junto a Sebastian Cerri
Fogorafías: Luis Barandiarán
Construcción: Wilmer Melendrez
Habitantes: Ana Martinez Corte, Inaki Urquizu
La propuesta arquitectónica se centra en reconocer aquello que no se ve. A través de una narrativa conceptual, traduce la invisibilidad del Arroyo del Gato en una experiencia espacial que invita a reflexionar sobre el paisaje oculto.
No se busca únicamente preservar las condiciones existentes, sino también reinterpretar y dar visibilidad a la memoria del arroyo escondido bajo la ciudad. Mediante un diseño que integra nuevas funciones y un sistema constructivo sustentable, la casa propone un espacio que invita a sus habitantes a recordar y reconocer la presencia de aquello que ha sido invisibilizado.
En un tiempo en que las ciudades desplazan y depredan sistemáticamente la naturaleza, la casa se concibe como un refugio que busca respetar y potenciar las condiciones ambientales del lugar.